Saúl Villegas, el batboy Martín Martínez y Héctor Espino
Al Bat
David García y Saúl Villegas
* Este viernes, natalicios de Beto Avila (+) y de Max León.
Jesús Alberto Rubio
beisrubio@gmail.com
Con diferencia de dos días, lamentablemente, partieron casi juntos al cielo David García y Saúl Villegas.
Muere Saúl, “El Silencioso”, a un día de la fecha, el 2 de abril, de los natalicios de Beto Avila (1924) y Maximino León (1950).
Saúl nació el 31 de enero de 1936; a sus 19 años debutó con Santa Ana en la Liga Norte de Sonora donde su manager Ramón “Pisi” Martínez lo cambió con gran acierto de pítcher a primera base y jardinero cuando se lastimó su brazo de lanzar.
Ya en su nueva posición, en su primera oportunidad al bat encontró dos en base y conectó cuadrangular en el estadio de Magdalena de Kino. Posteriormente pasó a la Liga Central con el equipo Tuneros de San Luis donde fue compañero de Héctor Espino. Luego jugó con los Petroleros de Poza Rica donde estuvo dos años. En su primera temporada conectó 18 jonrones.
En 1964 junto con Espino estableció marca de 70 jonrones en una campaña; el de Chihuahua pegó 46 y él 24 (con 103 CP), una marca vigente entre ambos en la Liga Mexicana de Béisbol.
Saúl y Espino
Luego jugó cinco temporadas con los Sultanes y otras dos con Campeche. En el invierno, siempre vistió la franela de los Rieleros de Empalme. Jugó con ellos las primeras nueve temporadas.
Su máxima cifra jonronil en la Invernal de Sonora fue de 24, en la VI temporada (1963-1964). La campaña cuando Ronnie estableció la marca de 27 que en el 71-72 le empató Bob Darwin (Naranjeros).
Sergio Matus:
Qué triste noticia, Jesús.
En paz descanse David García.
Un personaje que siempre defendió la casaca de su tierra, Empalme, de manera elegante en el short stop y quien mejor que Ronnie para platicar sobre David porque se iniciaron juntos en el beisbol, desde los juegos cuando los realizaban en la plaza de “El Tinaco” donde practicaron la mayoría de las estrellas empalmenses de antaño. Inolvidable cómo rebotaban las pelotas en ese famoso y legendario depósito de agua y en las palmas de la misma plaza.
Se nos adelanta en el camino, pero esa estrella se encenderá y brillará en lo más alto; mis condolencias a su familia. QEPD.
César “El Pachi” Ibarra:
“...Patizambo, con pantalón de mezclilla con una línea bien planchada en el frente; camisa blanca remangada a la mitad de los brazos velludos; zapatos relucientes luego de levantarse de la silla del bolero que le ponía barniz a la línea de la suela, y que "boleaba" frente a La Guille; su cabello en la parte superior de la cabeza casi flat-tap, y por los lados, peinado hacia atrás que mostraban lustre de brillantina, con su sonrisa marcándole unas raya profunda en sus mejillas, es como recuerdo en alguna calle de Empalme, a David García, uno más de nuestros héroes deportivos.
En las paradas cortas, con Los Rieleros, su baja pero musculosa anatomía, reflejaba al bateador contrario, una muralla que se movía hacia los lados entre lanzamiento y lanzamiento, buscando la mirada del tercera base, dándo un puntapié seguido de acomodamiento de la tierra con sus "spikes", acercándose al lanzador en turno, haciendo una señal al segunda base, escupiendo a izquierda y derecha, levantando su brazo derecho con alguna señal a los jardineros, y el eco en su propia voz al momento de golpear con el puño derecho su guante ante el grito estupendo de El Ronnie, con el cimbrante "¡anda, anda!"…
Así es como recuerdo a David García.
Lo recuerdo y lo recordaré mientras viva. Demostraba con su modestia, que gozaba más el compromiso de Ser.
Y cuando llegaba de Poza Rica, luego de terminada la temporada de la Mexicana, los chiquillos beisboleros, corríamos a la estación para verlo. Para encontrarlo. A veces llegaban juntos, David, El Mingo y Rudy Sandoval. Era una fiesta verlos bajar con los bolsones colgados a sus hombros. Beisbolistas de nuestro pueblo. Pueblo de beisbolistas.
Y ahora, al caer las tarde y noche, podemos figurar que vemos una sombra "chaparrita" moviéndose de un lado a otro, en y cerca del short stop, en el “Estrellas Empalmenses”, o por alguna calle o callejón de nuestro pueblo mágico caminando "patizambo" donde ya, otras almas, le aplauden y le aplaudirán......
Marcó por siempre el alma de un niño vendedor de periódicos, que siendo él, estrella deportiva, se tomaba el tiempo de platicar con aquél chiquillo y preguntarle sobre su padre preso en la penitenciaría por el asunto de la huelga ferrocarrilera, y darle un "cacharpón" de plata extra, al pagarle "El Crucero", "Opiniones" o "El Imparcial".
Cuando alguien de Empalme se va, se va, parte de nuestra propia vida. Pero seguimos viviendo y reconfigurándonos, agradecidos por estos individuos, que, como David García, nos ilusionaron para la realidad de encontrar nuestro propio camino y nos llenaron de alegría, enseñándonos cómo prepararnos para las tristezas. Y es que así es el beisbol. Y así es la vida.
Muchas gracias mi amigo Jesús Alberto por darme la oportunidad de convertir algunas lágrimas de mi alma Empalmense, en estas modestas letras...... Descanse en paz David García.